La luz es lo que más diferencia un video casero de uno profesional, y es la parte del equipo que más gente saltea. La buena noticia: se resuelve con poco.
Por qué importa tanto
Con luz propia dejás de depender de la hora del día y de la ventana. Podés grabar de noche, y —más importante— todos tus videos se ven parejos entre sí. Esa consistencia es la que hace que un canal se vea cuidado.
La regla de las tres luces, sin complicarse
- Luz principal. La que ilumina tu cara. Va adelante, un poco a un costado y algo por encima de la altura de tus ojos.
- Luz de relleno. Del otro lado, más suave, para que la sombra del lado oscuro no quede dura.
- Luz de fondo o contraluz. Detrás tuyo, para despegarte del fondo.
Si recién empezás, arrancá con la principal. Ya con una sola luz bien puesta y difundida el salto es enorme. Las otras dos vienen después.
Difundir es más importante que potenciar
Una luz potente apuntada directo a la cara genera sombras duras y poco favorecedoras. Lo que buscás es una fuente grande y cercana: por eso existen los softbox y los paraguas. Cuanto más grande sea la fuente respecto de tu cara, más suave la luz.
Panel LED o flash de estudio
Para video querés luz continua: un panel LED, que ves en tiempo real cómo queda. El flash de estudio es para fotografía —dispara solo en el momento de la toma— aunque muchos traen luz de modelado que ayuda a encuadrar.
Mirá la temperatura de color: si mezclás una luz fría con la luz cálida de tu casa, las pieles quedan raras. Lo más práctico es un panel bicolor, que te deja igualar.
Encontrás paneles, flashes y focos en Iluminación.
Esta guía forma parte de Crear contenido en Uruguay: el equipo mínimo para empezar.
¿Dudas antes de comprar? Escribinos por contacto o por WhatsApp. Envíos a todo el país.
