El mejor equipo es el que tenés encima cuando pasa algo. Y el equipo pesado se queda en casa. Armar un kit liviano no es resignar calidad: es elegir bien.
La cuenta que nadie hace
Cada cosa que sumás a la mochila tiene un costo que no se mide en plata sino en ganas de salir. Un kit de ocho kilos se usa los primeros fines de semana y después empieza a quedarse. Uno de tres kilos sale siempre.
Lo que va sí o sí
- Cuerpo y un solo objetivo. Una focal fija luminosa o un zoom versátil. Elegir uno te obliga a moverte y componer mejor.
- Baterías de repuesto. Livianas y es lo primero que se termina.
- Tarjetas de repuesto. Pesan nada.
- Micrófono. Un corbatero ocupa lo que un llavero y es la diferencia entre material usable y material descartado.
- Paño de microfibra.
Lo que podés dejar
- El segundo y el tercer objetivo. En la práctica cambiás de lente mucho menos de lo que imaginás, y cambiarlo en la calle expone el sensor al polvo.
- El trípode grande. Reemplazalo por un monopié: pesa una fracción y resuelve el 80 % de las situaciones. Ver trípode, monopié o estabilizador.
- El gimbal, salvo que la toma que vas a hacer lo necesite de verdad. Pesa, hay que equilibrarlo y consume batería.
- La laptop, si no vas a editar en el día.
Iluminación portátil
Un panel LED chico con batería interna cabe en un bolsillo lateral y te salva las tomas de interior o de noche. No reemplaza un setup de estudio, pero sí la diferencia entre grabar y no grabar. Más en iluminación para video.
Mochilas y bolsos compactos, en Mochilas.
Esta guía forma parte de Crear contenido en Uruguay: el equipo mínimo para empezar.
¿Dudas antes de comprar? Escribinos por contacto o por WhatsApp. Envíos a todo el país.
